Hace un par de semanas realizamos una intervención en el centro Toki Alai de Irún, en un aula de cinco años. Tal y como mencionamos en la primera parte de esta entrada denominada La realidad aumentada, la idea principal consistía en introducir el uso de la aplicación Quiver en un aula de Educación Infantil.
Una vez dentro del aula, la tutora hizo una breve presentación y enseguida nos pusimos manos a la obra. Comenzamos la sesión preguntando al grupo acerca de la tecnología, la tablet y demás recursos tecnológicos. Los niños escucharon atentamente la breve explicación de carácter mágico con la que dimos comienzo a la dinámica y, a continuación, nos dividimos en tres grupos de 6-7 niños (una tablet por grupo).
Colorearon los dibujos gustosamente y estaban tan orgullosos de ellos que temían que se rompieran al realizar el "truco de magia". Todos parecieron disfrutar mucho de lo que llamamos realidad aumentada y de los minijuegos que cada personaje ofrecía. Si bien no tuvimos tiempo de crear una historia en base a los personajes, nos aseguramos de conocer la opinión de los niños entorno a la dinámica.
Tanto los niños como los no tan niños disfrutamos enormemente de dicha actividad, en parte, gracias a una buena dinámica grupal. Como integrantes de un mismo equipo, conseguimos organizarnos de manera adecuada y hacer frente a algún que otro problema técnico. Por otro lado, la tutora fue lo suficientemente amable como para fotografiar el transcurso de la actividad, gesto que agradecimos profundamente. Podría decirse que la dinámica fue un éxito.
Colorearon los dibujos gustosamente y estaban tan orgullosos de ellos que temían que se rompieran al realizar el "truco de magia". Todos parecieron disfrutar mucho de lo que llamamos realidad aumentada y de los minijuegos que cada personaje ofrecía. Si bien no tuvimos tiempo de crear una historia en base a los personajes, nos aseguramos de conocer la opinión de los niños entorno a la dinámica.
Tanto los niños como los no tan niños disfrutamos enormemente de dicha actividad, en parte, gracias a una buena dinámica grupal. Como integrantes de un mismo equipo, conseguimos organizarnos de manera adecuada y hacer frente a algún que otro problema técnico. Por otro lado, la tutora fue lo suficientemente amable como para fotografiar el transcurso de la actividad, gesto que agradecimos profundamente. Podría decirse que la dinámica fue un éxito.


